Es probable que en este escrito, haga mero uso de malas palabras. Me refiero a insultos, palabrotas.
Una vez explicado esto, comienzo con mi relato que en este caso poco tiene que ver con una historia.
Simplemente preciso manifestar mi disconformidad en cuanto a los vínculos insanos, provocadores, falsos y superficiales que notoriamente se están construyendo por medio de redes sociales que actualmente están de moda.
Es altísimo el grado de rechazo que me genera el caretaje que circula dentro de estas redes y sinceramente me agotan quienes adoptaron el inmundo vicio de apretar “Like” “RT” “@poronga”, #careta, simplemente porque es más fácil que decirle “Te quiero” a una persona mientras la mirás a los ojos. En ese caso, no alcanza sólo con apretar un botoncito.
Hay gente, a mi criterio claramente discapacitada para expresarse en persona, que ha logrado relacionarse con otros individuos de igual índole, pegando el gran manotazo de ahogado al comentar todas las fotos habidas y por haber, twitteando pavadas que no le interesan a nadie y agregando a cada pelotudo que le solicitaba amistad.
Te sigo, me seguís? Te twitteo, me re-twitteás?. Ay…
Realmente me asusta ver como se van armando grupos de amigos imaginarios, utópicos y mentirosos.
Esta gente peligrosa, se relaciona con palabras divinas, halagándose unos a otros en frases y fotos, hasta pareciera que se quieren de verdad. Claramente se ahorran la comunicación cara a cara. Cuando se ven (en los casos en donde los encuentros se concretan) el que fue halagado mira sonriente al otro como dándole las gracias y el que anteriormente halagó ya se siente en confianza con el halagado. Y así se va armando una relación absolutamente asquerosa en donde no existe construcción de vínculos de verdad.
El error reside en pensar que estos métodos funcionan para llevarse bien con gente o tener amigos nuevos.
ES MENTIRA, SEÑORES! Yo les juro que si explota todo y nos quedamos sin electricidad, son contados con los dedos de una mano los que te van a tocar la puerta de tu casa para ver cómo estás.
Son esas las personas que valen la pena y no los grupitos fantásticos que creemos que son nuestros amigos.
Si no tenés amigos de verdad, lo siento mucho por vos. Pero si pensás que todos tus Contactos te quieren y desean lo mejor para vos, lo siento aún más todavía.
En lo que a mí respecta, me encanta usar Facebook, si. Pero también me gusta borrar gente y deshacerme de ignorantes que creen que haciéndome un comentario amistoso en alguna de las tantas pavadas que escribo, pretenden conquistarme sea cual fuere el sentido de la conquista.
Soy actriz, Profesora de teatro y algunas cosas más y agradezco profundamente a las redes sociales que incrementaron y promovieron mi trabajo. Pero las cosas como son.
Estoy hinchada las pelotas de las personas que usan estos medios para herir a alguien, para darle celos, para competir a ver quién tiene la mejor foto, y a quién le comentan más pelotudeses.
Entro al Twitter aproximadamente una vez por mes. De hecho, no comprendo muy bien cómo se usa. Pero descubrí que es tremendamente enviciante escribir el minuto a minuto de tu cotidianeidad pedorra que a la mayor parte de esa gente que “te sigue” le chupa enteramente un huevo. Luego (y acá se torna más peligroso) te sube el autoestima ver que de 24 seguidores, pasaste a tener 27! Wooow! Groso, no?
Y el tema de los famosos. Ohhh
Tengo un ex novio que se convirtió en Famoso hace relativamente poco tiempo.
Tal vez por eso dejé de usar Twitter.
No hay comentarios:
Publicar un comentario