jueves, 31 de marzo de 2011

HOY


Pude mostrarte lo que fui y descubrirte de a poco.
Pudiste soplar con tu respiración mi nariz. Pude ser.
Pude revelarte un mundo lleno de miedo y comprender el tuyo, donde perder no tenía valor.
Pude sonreír mientras mis lágrimas bañaban tu cama. Pude soñar un rato con vos…

Magia.
Despertamos de vuelta. Visitamos de la mano la realidad.
A veces es mejor seguir dormido. A veces conviene no mirar.
Me prestabas canciones mientras yo preguntaba.
La ciudad se alejaba cada vez más.
Y te encontré.
Tal vez en un mundo desconocido podamos volver.
Cerremos los ojos…

Tiemblo. Y tu voz resuena en mi historia. Quedan marcas.
Supiste regalarme todo. No voy a devolverlo. No por hoy. Tal vez nunca lo haga.
Canto. Reemplazo lágrimas por un lindo recuerdo.
Nos mareamos. El tiempo corrió de manera veloz, levantando tierra que supo nublarnos. 
Finalmente nos ensució.
La tierra y el llanto se convierten en barro. Y el barro es el hoy.

Hoy soy otra vez. 
Hoy veo a través tuyo. 
Hoy aprendo a decir que no
Hoy te extraño.
Hoy te doy las gracias, una vez más. 

Hoy sos y serás una cicatriz hermosa.

Para Guido A.
C.






lunes, 14 de marzo de 2011

Llueve Adentro.

Encerrada en mi misma descubrí que la mañana es virgen cada día, un “algo” virgen expectante a todo. Hasta pareciera que en aquellas horas tempranas cada cosa se multiplica. Los perfumes de las damas, las voces de los caballeros madrugadores, los movimientos de las personas por más cautelosos que fueren. También se potencia la presencia de las almas en pena y por qué no, el silencio de los ángeles caminando a nuestro lado. Permítanme aclarar que no todos tenemos la capacidad para percibir esta serie de acontecimientos, pero (debo decirlo) poco me importa que más de uno no se sienta identificado con esta descripción.
Retomando.
Confieso que en estos casos le temo al habla. Quienes me conocen, muy bien saben que no me cuesta hacerlo, pero al alba todo se escucha en demasía y es altamente probable que aquello que diga, llegue a oídos de quienes no deban escucharlo.
Son las 22:34 pm. Sí, claro. Lo hice a propósito.

Definición de Wikipedia: Fenómeno atmosférico de tipo acuático que se inicia con la condensacíon del vapor de agua contenido en las nubes.

Lluvia.
Detesto la lluvia. 
Aquel aborrecible fenómeno que me conduce directamente al pasado. Un lugar oscuro y triste que me asfixia.
Muchas veces intenté respirar profundo y atragantarme con aquello que no quería decir. Tal vez no podía hacerlo, pero pocos lo entendieron así.
Otras tantas veces grité, lloré y volví a respirar. Una y otra vez. Cada vez más lento. Cada vez más hacia mí. Pero me encontraba en un vacío distinto al de otros momentos; era el más gris...y por cierto, el más triste. Un vacío sumergido en la nada misma.
Un día de lluvia es el conjunto de todas mis lágrimas. Por eso estoy triste cuando llueve. Por eso llueve cuando no estoy.

Las nubes habían sabido deshacerse de todas sus gotas cuando me dijo algunas palabras y me regaló una flor a escondidas. Amarillo. Color extraño. Él de negro; yo de amarillo. Una combinación utilizada para resaltar reclamos de atención.
Y esa flor arrancada de su hoja no fue más que una huella cobarde, desleal, secreta y hasta quizás, fuera de lugar. La prueba de haber compartido juntos un día tan gris. Una noche tan oscura.

Lo único que podía verse en mis ojos eran lágrimas intensas de agua triste, mientras que los suyos permanecían delatando promesas sin vergüenza. Y bastó sólo un instante para verme caer nuevamente en una ilusión sin retorno a la realidad misma, imposibilitada, desgarrada y discapacitada para darme cuenta que me estaba ahogando bajo lluvia. Algo tan estúpido como eso.

Me pregunto por qué llueve encima mío. Por qué aquella nube gris sigue uno y cada uno de mis pasos. Al levantar la mirada lo tuve enfrente y las gotas del cielo se desparramaban sobre los dos. Sentí haber perdido la libertad que alguna vez tuve. Estaba atada a una boca empapada, a unos ojos perdidos que al mirarlos me dejaban sin aire, reprochando sin vergüenza mi decisión del abandono. Era suficiente para mí aunque confieso que necesitaba seguir ahogándome de esa manera. Una felicidad absolutamente falsa hacía que los recuerdos me revuelvan las tripas. Estaba perdida. Estaba con Él. Con el pedazo más entero de mi misma.
La cicatriz más hermosa dibujada en mi único cuerpo.
Y otra vez sola, aferrándome al pasado vuelvo a sentir sus besos mojados, y al mirarme al espejo, descubro las marcas que sus caricias dejaron en mí. Lluvia otra vez. Pareciera que el viento arrastra todo hacia el presente, en donde el corazón trabaja con menos fuerza, y en donde las palabras lastiman cada vez más. Duele pero soy fuerte. Discimulo hasta convencerme de que todo pasó. La tormenta llegó a su fin. 

Sólo por hoy...

                                                                                                                      C.

sábado, 12 de marzo de 2011

El estado natural.

Mientras fumo en silencio cigarrillos de recuerdos...

Un poco de mi.

Básicamente, el motivo de la creación de este Blog, es una completa excusa para que todos mis textos encuentren un espacio de contención y alojo. Tuve la necesidad de volcar mis escritos en un sólo lugar y me pareció ésta la solución inmediata.
Soy actriz y no me alcanza sólo con eso. Me encuentro sumergida en un lugar de búsqueda permanente. Quiero escribir, fotografiar, dirigir, bailar...
También quiero compartir mis experiencias con quienes estén a la altura; me refiero a personas que hayan aprendido a no juzgar. Después de todo, el juicio es determinante y lo determinante marca un fin. Hoy no estoy para eso.

Esta es una historia abierta y muchas personas serán protagonistas de mis relatos. Son quienes me inspiraron, quienes han pasado por mi vida cumpliendo una clara función, quienes han robado mis mejores sonrisas y fundamentalmente, quienes (en su paso por mi existencia) me han sabido lastimar.

Brindo por una y cada una de esas personas. 
Salud!
Y bienvenidos al Diario del Espanto 
(Referencia del nombre del Blog: Canción "Pétalos"- Tan Biónica)

 

viernes, 11 de marzo de 2011

Historia de la que se inspirò en Dolina




Ella era una mujer simple; de rasgos sinceros, ojos profundos y sonrisa cautivadora.
Sus labios siempre decían la verdad, y la verdad era que ella extrañaba su pasado.
Estaba sufriendo por el mal que todos padecemos en este mundo: esa bestial miseria llamada amor.
Se había acostumbrado a amanecer cada día con una lagrima en su ojo izquierdo. Suponía que había estado llorando durante el sueño, mientras recordaba con precisión y detalle a aquel hombre que la había abandonado meses atrás.
Como todas las mañanas, sin prestar demasiada atención, secó sus lágrimas y comenzó un nuevo día. Una rutina que se iba repitiendo cada vez que su despertador cantaba al son de algo así como “que lin-do arrui-narse con - vos”.
Una noche del mes de Agosto, bajo los efectos duraderos del alcohol en sangre, decidió salir a caminar sola por una avenida del barrio de Belgrano. Se dice que horas màs tarde la encontraron besándose apasionadamente con un hombre un tanto mayor que ella. Él era realmente encantador. Su sonrisa provocaba un brillo extraño en los ojos de la muchacha. Y a partir de lo sucedido aquella vez, solían encontrarse en esa esquina casi todas las noches. Una y otra vez. Solos.
Durante los primeros encuentros, en el camino de regreso a casa, Ella iba dejando en las veredas, manchas de tristeza que rememoraban a su gran amor. Cada lagrima derramada, era signo de un avance dentro del esquizofrénico e inhumano proceso denominado DUELO. De a poco iba asumiendo la pérdida, y muy de a poco también, su corazón comenzaba a dar lugar a unos nuevos ojos.
Diez años los separaban, pero habían aprendido a llevarse bien. Dicen por ahi que ambos eran víctimas fatales de una fuerte atracción física; algunos comentan que “era cuestión de piel” y otros simplemente se limitan a opinar.
Ellos tampoco comentan sobre ellos mismos. Tal vez si lo hubiesen hecho alguna vez, esta historia no serìa contada. 
Fue alli donde se la vio por ultima vez. En esa esquina. La de siempre.
Sus ojos ya no lloraban.
Su corazón habìa dejado de latir.

C.